jueves, diciembre 08, 2005

Me voy.
Estaré para el que siga visitándome en otro espacio. Para hacer cualquier minucia en el blogger hay que hacer un curso avanzado de informática en innnglés, y ya he hecho bastante.
Estaré en los spaces de MSN. He sucumbido al imperio. Intentaré que el nuevo blog esté operativo en poco tiempo.
http://spaces.msn.com/members/quizanoslleveelviento/
¡SALUDOS, HASTA PRONTO!
Roger

miércoles, diciembre 07, 2005



Lanzo una pregunta al aire:

Supongo que a todos los blogeros y blogistas les gusta leer. Escriben, luego leen. Uno se pasea por la blogosfera y todos antes o después recomiendan libros. Y no es extraño ver libros escritos en siglos pasados.

Sin embargo, con la música no ocurre igual. Sólo hay lugar para músicos que tienen discos en el mercado de lanzamiento más o menos reciente. Salvo los Beatles y algún loco que todavía pone los Eagles o similares, al estilo de El Gran Lebowski, nada de gente que esté muerta. Y no digamos ya Mozart o similares (aunque no haya ninguno similar).

¿Por qué?

PD, Elénula, sigo sin poder escribirte. Aunque no veas comentarios míos, te sigo leyendo. ¡Besos!

PD2, Doy la bienvenida a Carlitos "opositor a juez" Reilly a la subcultura blogera. Ayer inició sus emisiones-poluciones. Que dure.

domingo, diciembre 04, 2005



En Alhaurín de la Torre hay tres canteras, además de la famosa prisión en la que estuvieron Gil y otros ilustres. Llevan treinta años sin licencia y esta semana las han cerrado. Treinta años sin cerrar huelen a maletines... esta Navidad se les habrá olvidado el asunto y el político de turno las ha cerrado. Genial, claro, porque así no tengo que trabajar en toda la semana. Sin canteras no hay hormigón, y sin hormigón no hay obra.

A
falta de concretar un viaje por alguna parte, anoche regresé a Cáceres. Mi habitación ya no es mía, mi hermano (que sigue siendo hermano a todos los efectos) ha instalado ordenador, impresora, etc, en mi mesa y sobre la cama, y eso que llevo sólo 14 días fuera. He tenido que dormir en otra habitación, pero al menos tampoco he oído ninguna gota cayendo tras la pared. Hay que ver siempre el vaso medio lleno, y con el agua quieta en su interior.
En casa han instalado una tele enorme con DVD, aprovechando que ya no estoy. Llevo toda la mañana viendo El golpe, que es la película que más veces he visto en mi vida. Antes del DVD la tenía en un viejo VHS grabado de la tele, en el que los anuncios duraban tres minutos, y aparecía Mark Knopfler anunciando On every street, cuando aún gastaba peine. Increíble.
Pongo una escena y la vuelvo a poner. La partida de póquer en el vagón del tren. Un cubículo en el que hay unos siete u ocho planos distintos. ¿Quién puede meter las cámaras ahí? ¿Cómo se puede montar eso? ¿Cuánto tiempo les llevaría? Y la música. Una temporada me dio por tocarla en el piano, cada día dos o trescientas veces. Una semana después la vecina de abajo subió para decirme con educación que o paraba o me hacía probar el salto sin paracaídas desde la terraza, con toda la razón del mundo. Vivo en un octavo y no quiero estropear mi figura esquelética forjada a base de muchos días de no-gimnasio con un golpe así, por lo que no la he vuelto a tocar.
Sin embargo, ahí queda la partida de póquer y un par de frases míticas a la altura de Casablanca o de Lo que el viento se llevó. Para más inri, ganó los Oscars haciendo sándwich con El Padrino. Entre la primera parte, del año 72 y la segunda, del 74, El golpe en el 73. Buena época, sin duda. Además, como curiosa coincidencia, el malo (Robert Shaw, un mafioso inmigrante) tiene en inglés la misma voz que Marlon Brando / Vito Corleone (otro mafioso inmigrante), un susurro que asusta... cualquiera que con una vocecita llega alto en la vida es que es muy bueno en lo que hace, y muy listo.
A lo mejor he de contratar a unos matones para recuperar la habitación.

domingo, noviembre 27, 2005


El Sábado estuve en un mitin del PP. Pocas cosas hay más divertidas que la política marbellí en los últimos años, y cuanto antes comience uno a familiarizarse con las futuras portadas del QMD y el Pronto, mejor. Debo decir que el primer mítin y último al que asistí en mi vida fue uno de ZP en Coruña, por lo que así he podido ver las semejanzas y diferencias de uno y otro.

Ambos son profundamente demagógicos, sin argumentos y con una audiencia entregada que sabe exactamente cuándo tiene que aplaudir y cuándo ha de callarse. Los argumentos son lo de menos, lo importante es soltar alguna frase para que luego la reproduzcan en las noticias al mediodía. El resto del acto no tiene ninguna relevancia, y se limitan a decir: "¡ellos son los malos, nosotros los buenos!". Un rollo patatero, vamos, que no me vuelven a ver en una parecida ni loco, (salvo hipoteca preferente de por medio).
El de este sábado, al menos, sirvió para una cosa. El tío de la inmobiliaria que me alquiló el piso estaba por allí dando órdenes (parece ser alguien en el PP marbellí), y me saludó, por lo que imagino que las reparaciones varias que exige mi casa van a acelerarse considerablemente. El segundo objetivo, dar un braguetazo con una niña rica, no pudo ser. Quizá es que las gafas de pasta no me favorecían en ese entorno, o tal vez fuese que van tan sobraos de personal que no se te acercan a ver si quieres afiliarte (como sí me ocurrió en Coruña). Yo lo intenté, me acerqué a un grupo de jóvenes y jóvenas (Carmen Romero dixit) a ver si alguien se interesaba por mis preferencias políticas, pero en ese instante un tío nos dijo: a ver, los jóvenes, al escenario, con las banderolas. Y se fueron todos. Tú también, me dijo, pero me quedé en el salón. Mi dignidad está por encima de mis intereses económicos y amatorios (estoy volviéndome mayor), y decliné la invitación cortésmente, quedándome así sin gente joven a mi alrededor. Un desastre, pues quedé a merced de consumidoras de bótox y señores de esos que se echan gomina en el poco pelo que les queda. Me instalé en la última fila del salón, de pie, junto a los operadores de sonido. Uno llevaba tres piercings y otro una enorme A de anarquía en la camiseta. Fabuloso. Mucho tiene que ser el sueldo para que no se les ocurriese sabotear el acto. O muy mal debe estar el tema de trabajo.
El tipo del escenario (un telonero con poca chicha), entre las banderolas agitadas por mis ex-futuras-pensiones, gritaba que Chávez (el de los minolles) es un tipo muuuuy malo. La gente aplaudía, pero tras 10 minutos así la cosa decayó. Justo entonces, dijo: ¡Con ustedes, el futuro presidente del gobierno de Ehpañaaaaa! Y apareció don Mariano, con Havié Arenah al lado en la puerta que estaba... a mi espalda. A medio metro, una mole de 1'90, con sus barbas y legañas tras las gafas, saludó con besos y palmadas a la gente a mi alrededor. Se dirigió a la escena (perdón, esssssssscena), soltó dossss frassssesssss sssssobre la conssssstitución y... me marché. Se iba haciendo tarde y quería aprovechar el resto de mañana marbellí. Hacía un poco de viento, pero al sol uno estaba cómodo.
ZP me pareció bebido cuando le vi en Coruña, como pasado de pastillas. Se dedicó a prometer cosas que ya estaban presupuestadas por el gobierno anterior, poco serio, la verdad (esos asesores, presidenteeee)... pero a Rajoy no le vendrían mal dos lingotazos antes de subirse al escenario. No puede decir a una audiencia andaluza cosas como "meridiana claridad", o equivocarse y decir "querida alcaldesa de Mallorca" en lugar de "de Marbella" y luego alargar el arreglo con finura ("en ambos lugares somos el mismo partido", dijo como cosa más ocurrente). Aburre. Debería venirse un par de días a la obra, y que los encargados le contases dos o tres chistes. Eso sí que es humor. He de hacer un especial con sus gracias, dos rombos de por medio.
En cuanto a mí, voy a pedir el voto oficialmente desde este púlpito para el Partido del Cannabis. Nunca he sido fumador de nada, y menos de porros, pero oye, algún modo habrá de protestar. Mientras no haya un partido liberal de verdad (de esos que se "inventaron" lo de las libertades individuales, vamos)...

sábado, noviembre 26, 2005


Una semana después de haber asentado mis reales en Marbella puedo hacer ya una primera valoración. Me voy haciendo poco a poco a la obra, conociendo gente y la forma de tratar con ellos. Básicamente se trata de reñir a un tío que a su vez riñe a otro que a su vez riñe a un tercero que sólo puede reñir a sus hijos por tener su cuarto desordenado. A mí no me han reñido de momento, lo cual me hace pensar que un superior se está guardando las broncas y las soltará en plan tsunami sobre mi estima un día de éstos.
Desgraciadamente para el blog, además, los compañeros son todos buena gente de momento, por lo que me dejan poco margen para ridiculizarlos y tratar así de ser gracioso (uno tiene sus sueños irrealizables...). Hay un tipo que desentona de todos, risible y del que los demás se deben de mofar a todas horas. Yo, es decir, el último de la fila, que dice "por favor, podrías hacer ésto?" en vez de decir "hostias, lo quiero para ayer!!". Hay demasiada diferencia entre lo que vi en el aula (cuando iba, que era de vez en cuando) y lo que veo aquí. Aún no he visto, bajo mi casco blanco (voy a pegarle un escudo del Madrí en un lateral), un solo diferencial de equis ni una línea perfectamente recta. Los Bernoulli se quedaron en Basilea con su braquistócrona, y Euler, el admirado Euler, no ha aparecido por la obra todavía. Si añadimos que de cada tres bolígrafos que me dan en la caseta pierdo un par de ellos, que se sumergen en el hormigón fresco que esté cerca de mi libreta, deduzco que voy a tardar un mes en ser expulsado de La Casa. O eso, o he descubierto el bolígrafo bic como soporte estructural. Encima, soy el de menor sueldo de la obra, y es difícil de asimilar que gente que cobra más que yo vaya a hacerme caso cuando les digo algo que un profesor, una vez en una clase a la que asistí, me puso en una transparencia.

Aunque el lugar de trabajo es magnífico, entre pinos y palmeras, a un paso de la playa y siempre bajo el sol. Cuando se pone, a eso de las seis, las vistas son paradisiacas, con la luz colándose entre las palmeras y reflejando en el mar. Da la sensación de que en cualquier momento van a salir unas bailarinas hawaianas (que serían convenientemente piropeadas por los andamios).

En cuanto a la vida fuera de la obra, resulta muy distinta a como imaginé que iba a resultar. Cuando tenía tiempo quería tener pasta para hacer cosas. Ahora tengo pasta, pero no tengo tiempo. Y cuando tengo tiempo, al salir de la obra tras doce horas pateando el solar del hotel, no tengo ganas de hacer cosas. Los que trabajen me dirán "bienvenido a la vida del currante", y los que no trabajen dirán lo que yo decía hasta hace poco: "eso a mí no me va a pasar". Si tenemos en cuenta que la gota de la pared sigue dando la nota (Sabina con esta rima sacaría un single), se entiende que esté deseando volver a la obra en cuanto salgo, a hacer el ridículo y a pedir por favor que hagan algo que no hacen ni pidiéndolo a gritos.

Menos mal que queda el blog, para escribir un poco y relajarme. Sin embargo tengo un problema aquí también. El cíber que encontré cerca y que aceptaba la pendrive me ha declarado persona non grata. Anoche se me ocurrió pedir que me cambiasen el sitio porque el tío sentado junto a mí no paraba de fumar puros. El encargado no entendió mi postura y como el compañero en cuestión era sudamericano, al igual que el encargado, este último pensó que era cuestión de racismo. Me dio a entender que no volviese, que además entiendo que ésa sea la postura que adopte ante la gente que sí sean racistas. Perfecto, entonces. Así tengo ocupación buscando otro. Porque el blog, antes muerto que cerrado.